Los viajes no son sólo paisajes y lugares, sino que dejan enseñanzas y crecimiento personal, si uno va más allá de lo que vé y visita.

 

Algo que Vietnam me enseñó, es a trascender a pesar de la tristeza y desolación. Muchos piensan en “guerra” al nombrarlo, pero una vez que descubrimos Vietnam, esto pasa a ser cosa del pasado.

Si bien algunos lugares nos recuerdan esta triste historia, este país tiene tanto más para ofrecer que un pasado bélico. Quizá la poca expectativa fue lo que lo hizo tan simbólico en mi viaje.

“Dicen que vienes a Vietnam y entiendes muchas cosas en pocos minutos. Pero el resto tienes que vivirlo”. Obra El americano impasible (Graham Greene, 1955), y así es. VAMOS A VIVIR VIETNAM.

 

Bañado por el mar China Meridional y abrazado a Laos y Camboya, con una superficie poco más grande que provincia de Buenos aires, este país nos deleita con paisajes increíbles: playas, montañas, importantes ciudades, dunas, largos ríos que desembocan en un delta, grandes cuevas y el aporte cultural y humano con antiguas tradiciones muy arraigadas.

Para ingresar es requisito contar con visa - pre tramitada en Argentina o On Arrival- y certificado de fiebre amarilla. Entre noviembre y marzo, vamos a contar con temperaturas agradables y pocas lluvias. No olviden el protector solar y repelente de mosquitos ya que el clima es muy húmedo y cálido la mayoría del año en casi todo el territorio.

 

Nuestras puertas de entrada son HANOI o HO CHI MINH (Ex Saigon) al norte y al sur respectivamente.

Muchas aerolíneas nos conectan fácilmente con estas ciudades. Muchos prefieren llegar a Hanoi, por la facilidad de acceso al patrimonio de la humanidad Ha long Bay. Así que por acá arrancamos.

 

Ya preparados para pasear, salimos a la calle en busca del mejor ice coffee del mundo. Sí. DEL MUNDO! Nuestra búsqueda culmina enfrente de la Catedral de San José, de estilo gótico muy parecida a Notre Dame. Mientras disfrutamos del café helado con leche condensada, les presento la MÁGICA HANOI.

Esta ciudad fue la capital indochina de Francia en los años 1900, por lo tanto muchos de sus edificios nos transportan a Europa. Pero, las motos de la calle cruzándose con los tuk tuk (remises asiáticos), los cables de luz enredados y los aromas a frutas tropicales que se venden en las calles, nos recuerdan que seguimos en Asia. MÁGICA CIUDAD!

 

Hanoi tiene mucho para ver (Museo Étnico, Museo de Bellas Artes, Opera House, Mausoleo de Ho Chi Minh, Templo de la Literatura), pero mi recomendación es caminarla, disfrutarla y animarse a ir más allá del recorrido turístico para empezar a empaparse un poco de esta cultura. Es una ciudad muy segura y la gente es muy amigable. Pueden subirse a un tuk tuk y llegar al West Lake (Lago Tay) para disfrutar de una caminata durante el día. Por la noche, pueden visitar el lago Hoàn Kiếm en el centro de la ciudad. A la noche se iluminan las calles y la ciudad se viste de fiesta.

 

Siguiendo nuestro viaje, nos dirigimos al noroeste para conocer Sapa, donde los paisajes de los arrozales en la montaña y la comunidad que conserva sus tradiciones nos siguen haciendo descubrir un nuevo mundo.

Desde Hanoi, son aprox 8hs en Sleeping bus que es el transporte local que conecta las distintas ciudades, usado mucho por turistas ya que permite un sistema de Hop on Hop Off y las butacas son camas. Muy recomendable en este país para viajes nocturnos de distancias largas. Si buscan algo más rápido y privado pueden optar por el tren. De todas formas el viaje es largo. Por lo tanto una alternativa en caso que no dispongan de tanto tiempo para visitar Sapa, sería Mai Chau a pocas horas de Hanoi, ofreciendo un paisaje similar.

Para sumar una experiencia cultural, mi recomendación es hacer una noche en los camps de la montaña. Normalmente, son guiados por gente de la comunidad local.

Si es domingo y deciden visitar el mercado de Bắc Hà (a 60km aprox de Sapa) NO DEJEN DE PROBAR LOS BAHN MI. Esta delicia la van a encontrar en muchas partes de Vietnam, pero en este mercado recuerdo

haber probado el mejor. Es básicamente una baguete rellena vietnamita. Pueden elegir picante, suave, vegetariano, de carne. Los sabores vietnamitas envuelven el paladar con cada bocado.

Al 90km al sur de Hanoi, se encuentra la localidad de Ninh Binh. Este pueblo nos regala una visión distinta de los clásicos arrozales vietnamitas. En este caso, sobre el río Ngo Dong (no en terrazas, como en SaPa). Aquí elegimos recorrer en bicicleta la zona de Tam Coc y Mau Cave con espectaculares vistas del río. Mientras el viento nos pega en la cara, el verde de las plantaciones y el azul del cielo nos sacan una sonrisa. Prueben los mini ananás que venden en las calles. Los desafío a pelar un ananá como en Vietnam! Quedan con forma de chupetín torneadas a la perfección, listas para comer.

Continuamos nuestro viaje hacia el sur, y llegamos al centro de Vietnam. A 30 km de Da Nang nos encontramos con Hoi An. Si de lugares mágicos hablamos, este es un gran ejemplo.

Cuenta con gran cantidad de bares y restaurantes. A la noche las costas de su río se iluminan con lámparas de colores.

Esta ciudad se caracteriza por los trabajos de sastrería, por lo tanto quien necesite trajes para su oficina disponga de unos días para hacérselos a medida por precio inigualables (no olviden regatear!). Pueden optar por alojarse en el centro cerca del río, o en algún hotel de playa de Cua Dai (a 4km). Acá no dejen de hacer el curso de cocina de My Granma´s Home Cooking. Dispongan de un día para hacer la experiencia completa. No es sólo una clase de cocina: Conocerán a su guía en el mercado, donde compraran y conocerán cada producto que utilizarán después. Una vez que hayan comprado todo lo necesario van a introducirse en la vida vietnamita cocinando con la familia de un modo muy profesional pero a la vez tradicional. Lo recomiendo 100%.

 

Un dato interesante de Asia en general, y algo que me sorprendió, fue que uno de los mayores atributos de belleza para ellos es el blanco de la piel, al nivel que tienen cremas blanqueadoras (como nosotros bronceadores). Por lo tanto, las playas suelen estar vacías en los horarios que nosotros las frecuentamos. Tengan en cuenta que excepto en Ha Long Bay, las playas de Vietnam son abiertas, por lo tanto no tienen el típico paisaje de morros saliendo del agua que uno imagina. Sin embargo, para los fanáticos al mar hay muchas lindas opciones. Voy a recomendarles Nah Trang, porque no sólo tienen playa sino que es una ciudad muy moderna y con una vida nocturna muy activa.

 

Llegando ya al extremo sur de Vietnam, al límite con Camboya, nos encontramos con la ex Saigon, hoy conocida como Ho Chi Minh. En esta ciudad, además del contraste entre grandes edificios modernos y monumentos afrancesados, es la puerta del delta del Mekong. Mientras navegan por el delta, van a ir visitando distintos mercados tradicionales vietnamitas. Si bien la experiencia es bastante turística, es una forma distinta de pasar nuestros últimos un día en este magnífico país y llevarnos muchos recuerdos en el corazón.

 

Franca Geremia
Instagram: @degustandoelmundo.

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