En esta nota te cuento mi experiencia recorriendo las dos grandes islas de Nueva Zelanda.

 

Nueva Zelanda en campervan

 

Este viaje empezó en el momento en que decidimos que queríamos una experiencia distinta, una forma un poco más independiente, pero sin ser desorganizada, de conocer nuevos lugares. Combinando lo rústico de los viajes de aventura, la libertad de moverse con vehículo propio y la posibilidad de vivir experiencias locales, siendo uno más en la cola del mercado.

Algo muy entretenido es elegir el vehículo, que siempre es aconsejable reservar antes del viaje, porque en países como Nueva Zelanda o Australia es una forma muy común de viajar y podrías quedarte sin el modelo de tu preferencia si no lo hacés con suficiente antelación. Las 2 grandes categorías son los Motorhome y las Campervan, las últimas más chicas y nuestra elegida.

Nueva Zelanda en van

La forma más rápida y cómoda para llegar a Nueva Zelanda es volando con Latam o Quantas, o una combinación de ambas, vía Santiago de Chile, arribando en  Auckland aproximadamente 16 horas después, pero un día y medio más tarde, debido a la gran diferencia horaria.

Si bien se llega con mucho entusiasmo, es recomendable tomarse 1 o 2 días de descanso antes de salir a la ruta. Hasta para un viaje en Campervan es recomendable aprovechar las ciudades más grandes para alojarse en un hotel bien ubicado, para sacar el máximo de las atracciones turísticas, los restaurantes, bares y comercios.

Después de un par de días de disfrutar Auckland, ya estábamos ansiosos de comenzar nuestra aventura en Campervan, así que nos fuimos a buscarla sin perder tiempo, valijas a cuestas (no llevar las grandes: mejor bolsos flexibles considerando que van a vivir con vos en el mismo espacio).

Las Campervan son Motorhomes más pequeñas, por lo general para 2 personas, que no cuentan con un baño y tienen una mesa comedor que se transforma en cama doble. Sí tienen una cocina fija con heladera, anafe a gas, microondas, ropa blanca, y todos los utensilios necesarios para el viaje.El techo entero se levanta para poder pararse mientras el vehículo está estacionado. Afortunadamente hay muchos modelos con caja de cambios automática, porque no hay que olvidarse que en Nueva Zelanda el volante está en el lado derecho y los cambios se manejan con la mano izquierda. Todo, todo, todo el funcionamiento del vehículo lo explicaron al momento de retirarlo, incluso podés seleccionar productos de un pequeño canasto, donde quienes terminan su viaje dejan sus sobrantes para el siguiente viajero, lo mismo que hicimos nosotro al terminar el nuestro.

 

¡A la ruta!

Si bien no teníamos una ruta preestablecida, sabiamos que queríamos recorrer las dos grandes Islas (Norte y Sur) bajando desde Auckland por un lado, y volviendo al punto de partida por el otro.

Así lo hicimos y, con la ayuda del GPS y las guías turísticas que nos dieron, apuntamos rumbo el Sur.


 

Obviamente lo primero que hay que hacer es pasar por el supermercado para abastecerse de todo, y esto es una de las grandes ventajas de este tipo de viaje, ya que uno no tiene que preocuparse todos los días de dónde parar a comer y cuando, obligado a seguir horarios que quizás no le son cómodos. No quita, por supuesto, que nos hayamos dejado tentar por algunos lugares y lo transformaramos en plan de salida.

Las rutas están en perfecto estado y casi no hay autopistas, salvo en las grandes ciudades, así que inmediatamente comenzamos a disfrutar de los paisajes de colinas y montañas ( hay muy pocas llanuras en Nueva Zelanda) y la extensa costa.

Los pueblos y pequeñas ciudades son muy prolijas y da ganas de parar en todas, así que eso hicimos a medida que avanzabamos y elegíamos uno para parar cuando el día iba terminando.

Pueblos de Nueva Zelanda

No se puede acampar o estacionar el vehículo en cualquier lado, así que una de las tareas diarias, y la que a veces decidía qué ruta íbamos a tomar, era la de buscar un Holiday Park (alojamiento para casas rodantes, carpas, motorhomes, dependiendo el tamaño). Lejos de ser simples Campings, estos lugares ofrecen todo tipo de servicios, desde una zona para estacionar y enchufar el vehículo para recargar la batería interior y usar los implementos eléctricos mientras estamos estacionados, hasta la recarga de agua potable.Los lugares comunes suelen ser comedores y cocinas muy limpios y amplios, parrillas en galerías o al aire libre, baños completos con duchas, salas de recreación, juegos para chicos, y en general tienen grandes parques perfectamente cuidados. Algunos inclusive, lo más caros, tienen baño privado en cada estacionamiento y habitaciones suites, como si fuera un pequeño departamento.

Wellington es la ciudad más al Sur de la Isla Norte y es desde donde nos subimos al Ferry que nos llevó hasta Picton, la ciudad al Norte de la Isla Sur de Nueva Zelanda. El cruce tarda unas 3 horas pero se pasan volando disfrutando del paisaje, almorzando, o leyendo.

Manejamos hacia el Sur a lo largo de la costa. Esta isla está más deshabitada que la Norte, por lo que el paisaje es más montañoso aún, pero también con granjas distribuidas por todas partes. Colorido y prolijo, con lugares preparados para practicar deportes de aventura como Trekking, Rafting, JetBoat, vuelos en helicóptero o en avionetas.

Nueva Zelanda

Vale la pena parar en pueblos como Queenstown y Wanaka, ya que están emplazadas en zonas rodeadas de lagos y montañas, y son los centros para el Turismo de Aventura, tanto en verano como en invierno (Nueva Zelanda tiene muchos centros de ski).

De Oeste a Este, cruzamos las montañas hasta Christchurch. Todo queda relativamente cerca así que los días de viaje son cortos y disfrutables, dependiendo claro de la cantidad de días que uno tiene disponibles y cuantos lugares quiere conocer. Nosotros teníamos 20 días disponibles, lo que nos permitió parar en muchos lugares tanto durante la bajada desde Auckland como al regreso, incluso quedándonos más de una noche si el lugar nos dejaba con ganas de más.

En un país acostumbrado a este tipo de viajes, el respeto y la colaboración son constantes. Se  traduce en la atención de la línea 24hs de ayuda de la alquiladora, la camaradería en la ruta y la predisposición de los campings. Y ahí depende de cada uno; quizás prefieras compartir tu parrilla con el vecino del Motorhome, quizás te animes a conocerlos a todos, los que viajan en pareja, los que van en familia, los amigos que alquilan más de una. Estos vehículos son un mundo de posibilidades y explorarlo es una aventura en sí misma.

Andres Palavecino | Asesor de Viajes - Asociado || TTS San Isidro +54 11 2150-7328 || 

apalavecino@ttsviajes.com | Seguime en Instagram @ap_ttsviajes

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