Podemos llegar a Lisboa desde Argentina fácilmente, tomando cualquiera de las líneas aéreas europeas. Recomiendo Air Europa o Iberia ya que cuentan con salidas diarias y una rápida conexión en Madrid.

Para ingresar a Portugal, los argentinos no necesitamos visa, basta el pasaporte con vigencia mínima de 6 meses y los mismos requisitos que para el resto de los países de la Union Europea.

Desde el aeropuerto de Lisboa, luego de un corto viaje de 25-30 minutos por autopista, ya estamos listos para adentrarnos en el mágico pueblo de Sintra. Incluido en la lista de Patrimonios de la Humanidad de la Unesco, es un pueblo encantador rodeado de colinas, palacios y castillos. Fue el elegido por los miembros de las realezas y aristocracia de toda Europa como lugar de vacaciones durante muchos años.

Aquí el tiempo pasa a otro ritmo, el aire puro de los bosques que lo rodean nos dan energía para salir a caminar, así que a ponerse calzado cómodo y a recorrer! Mi primera recomendación es visitar la Quinta da Regaleira: un hermoso palacio de principios del S XX  rodeado de jardines llenos de misticismo y símbolos masónicos, túneles secretos, cascadas, fuentes, y un pozo de iniciación utilizado -según cuenta la leyenda- por los mismísimos masones. La entrada cuesta EUR 8.- y se recorre en aprox 1.30 hs a 2 hs. dependiendo el ritmo de cada visitante.

Al día siguiente les propongo realizar una visita al centro histórico y visitar el Palacio Nacional de Sintra: de estilo árabe en su origen y que fuera residencia real. Sus paredes están cubiertas por algunos de los azulejos más antiguos y mejor conservados de Portugal.

 

Frente al Palacio se puede disfrutar de un buen almuerzo en alguno de los bares y restaurantes de la plaza, el Café de Paris es uno de los más tradicionales. Para el postre o la merienda no hay que perderse probar uno de los dulces típicos de Sintra: los Travesseiros, famosos en la mítica pastelería La Piriquita.

Otra visita imperdible de Sintra es el Palacio Nacional da Pena, en la cima de la montaña y lleno de colorido, parece salido de un cuento. Fue una de las principales residencias de la familia real durante el S XIX. Se puede subir en van y, si hay el clima y el estado físico acompañan, es lindo bajar caminando (son aprox 20 min en un sendero por la montaña que termina en el centro histórico). Conviene ir por la tarde ya que hay menos gente, y si bien se puede ingresar al castillo, lo más lindo está afuera con la decoración del exterior, las vistas y los jardines. ¡Las fotos no van a tener desperdicio!

Tip de experto: alojarse 1 noche en Sintra vale la pena, las visitas se pueden recorrer con más tranquilidad cuando se van los turistas y buses que vienen de excursión desde Lisboa.

Para los que cuenten con un presupuesto que les permita un gustito, alojarse en el hotel Tivoli Palacio de Seteais va a ser el broche perfecto para entrar en el clima mágico de este lugar. Si no pueden alojarse, ir a tomar algo o cenar en su restaurante también vale.

El trayecto desde Sintra a Lisboa es una buena excusa para pasar por la zona de viñedos y bodegas de Colares, hacer una parada en Cabo da Roca, el punto más occidental de Europa y caminar por las callecitas del pueblo costero de Cascais, lleno de flores y ambiente relajado, para tentarse con las tiendas de souvenirs y la música en vivo que suena en las calles.

LISBOA

Luminosa y llena de ambientes bohemios, ésta capital europea está de moda. La ciudad se reinventa con la nueva gastronomía, los hoteles boutiques, las terrazas y las tiendas de diseño. Y a la vez mantiene un carácter auténtico que la hace particularmente diferente a otras capitales de Europa.

Se puede empezar el recorrido por el Barrio de Belem, desde donde partían los grandes exploradores  portugueses del S XV y XVI y convirtieron a Portugal en un imperio con sus descubrimientos. Allí se puede ver la monumentalidad que refleja esa época en la Torre de Belem, antigua atalaya de defensa sobre el Rio Tajo, el Monumento a los Descubridores, y el impresionante Monasterio de los Jerónimos, donde se puede sentir el poderío de los portugueses de esa época. También en este barrio se encuentra la famosa Pastelería de Belem, donde suele haber cola de turistas intentando comprar los famosos Pasteles de Belem.  Dato: los guías turísticos suelen tener la posibilidad de entrar sin hacer fila para que sus pasajeros puedan probar estas delicias sin perder tiempo!

A los que disfruten de la navegación, pueden contratar paseos en velero por el río Tajo, para ver los variados perfiles de la ciudad y pasar debajo del Puente 25 de Abril que  recuerda al Golden Gate de San Francisco.

No hay que dejar de pasear por la zona de Chiado, la Baixa y subir por el Elevador de Santa Justa que conecta con el Barrio Alto, el barrio creativo, con muchos bares y restaurantes para recorrer de noche.

Y caminar por los barrios antiguos de Lisboa, haciendo una parada en la Sé Catedral, de época medieval, el Mirador de Santa Luzia, el Barrio de Alfama, el más típico de la ciudad, con sus fachadas de azulejos, los tranvías y las casas de fado (música tradicional).

La Avenida Liberdade, es la arteria principal, con un paseo central arbolado que concentra las tiendas de marcas de lujo. Es un buen lugar para alojarse ya que también es cercano a los barrios históricos de Chiado y Alfama.

Tip: para disfrutar del ambiente de moda de la Lisboa moderna, en el piso 9 del Hotel Tivoli Avenida Liberdade se encuentra el Restaurante SEEN y la terraza del Sky Bar tiene música con dj, buena coctelería y vistas a las 7 colinas de Lisboa.

 

Melina Castellani

Asociada  TTS Viajes Suc. Rosario

mcastellani@ttsviajes.com

Instagram @melina.castellani

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