Hace un año, en el mes de mayo, nos embarcábamos desde la ciudad de San Carlos de Bariloche, en uno de los viajes más bellos que podemos hacer desde la Patagonia.
 

El cruce andino llamó mi atención desde el minuto cero; sabía que no era el itinerario más popular dentro de los circuitos de la Patagonia ni la vía más rápida para cruzar a Chile, pero lo cierto, es que la idea ya estaba instalada en mi cabeza, y solo faltaba convencer a mi marido, de esta experiencia que a mí, me resultaba encantadora.

¡Espero poder transmitirles a través de este itinerario las ganas de embarcarse en esta aventura!

El día uno de travesía comienza en Puerto Pañuelo, quien debe su nombre a los pañuelos que se levantaban para despedir y recibir a los viajantes en el siglo XX. Su construcción data del año 1965, y para que puedan ubicarse, se encuentra en el Km 25,5 de la Avenida Bustillo, en la península del Llao Llao.

A las 10 am partimos a bordo del catamarán Gran Victoria con rumbo a Puerto Blest. Es una travesía de una hora de navegación por el Lago Nahuel Huapi, disfrutando de un exquisito paisaje y de las aves, que sin miedo, se acercan a la embarcación.  Es un trayecto de puro disfrute, en el cual, si el clima acompaña, se puede hacer en la cubierta del barco para sentir el viento patagónico en la cara; la otra opción, es hacerlo desde las cómodas mesas  tomando un rico café (calefaccionados o refrigerados según la época del año) apreciando, por los grandes ventanales, la inmensidad del lago.

Arribando a Puerto Blest, es fácil observar la desembocadura del río Frías, que con su color verde claro, contrasta el azul profundo del Nahuel Huapi. Si tienen la dicha de hacer este viaje en otoño, el dorado de las copas de los árboles reflejados en el agua, confirman la magia de la Patagonia.

La escala es de solo unos minutos mientras aguardamos que llegue el ómnibus para seguir nuestro camino hacia el próximo lago.  Desde Blest se recorren 3 kilómetros que lo separan de Puerto Alegre. Embarcamos esta vez en el catamarán Victoria del Sur para emprender el cruce del Lago Frías, un espectacular espejo de agua color verde de origen glaciar. A lo largo del recorrido que son aproximadamente 15 minutos, si el día está despejado, tendremos a la suerte de ver el Cerro Tronador. ¡Nosotros la tuvimos!

Luego de la maravillosa vista, llegamos a Puerto Frías, donde una vez desembarcados realizamos los trámites de frontera para cruzar al país vecino. Entre las 12 y 12.30 del mediodía, ya con guías chilenos y cambiando de empresa transportista, emprendemos en bus el camino a la próxima parada: Peulla.

A los pocos kilómetros de comenzar la travesía ya estaremos en suelo chileno e ingresando al Parque Nacional Vicente Pérez Rosales, es el más antiguo del país y data del año 1926. Al pueblo de Peulla estaremos arribando alrededor de las 15.30 hs. Son varios kilómetros por una ruta de selva con mucha altura, donde predominan las araucarias. En este camino se puede apreciar en cada curva y contra-curva diferentes cascadas, ríos, miradores y el cerro Tronador, que parece acompañarnos a cada kilómetro.

Este camino que estamos recorriendo, tuvo su momento de esplendor en el siglo XX cuando era el único paso para comerciar entre Argentina, Chile y Europa. Fue además el paso que utilizo Ernesto Che Guevara y recorriera con su famosa motocicleta "La Poderosa". Su idea era atravesar el continente por la costa chilena y llegar a Estados Unidos; no lo logró, pero esa es otra historia; volvamos al itinerario.

Alrededor de las 15.30 hs llegamos al pequeño pueblo de Peulla. Si se viaja con niños, es una parada obligada, no solo para descansar de la travesía, sino porque se puede aprovechar para realizar canopy, cabalgatas, rafting, kayak, caminatas e infinidad de actividades para divertirse en familia. Siguiendo viaje, ya sea esa misma tarde o luego de una o dos noches en Peulla, el último tramo de navegación es el más largo; de ahí la importancia si viajamos con niños de descansar en este valle rodeado de montañas.

Desde el muelle de Peulla atravesamos el Lago de todos los Santos. En este último tramo la embarcación es utilizada tanto por turistas como por locales, lo que hace que sea mucho más sencilla y menos confortable que las anteriores.

Peulla tiene la particularidad de comunicarse con su pueblo más próximo, solo, por vía lacustre, y allá vamos porque es nuestra próxima parada: Petrohue.

A lo largo de la navegación sobre el agua color esmeralda se destacan maravillosas vistas de tres volcanes: El Puntiagudo, Tronador y Osorno. Es una navegación lenta, que permite disfrutar de la belleza del lago en 1 hora y 45 minutos.

Alrededor de las 18 hs llegamos a Petrohue listos para tomar el bus y completar así, el cruce Argentina / Chile. Nuestro destino es Puerto Varas, al cual llegamos luego de 2 horas bordeando el lago Llanquihue, siempre con vistas a los volcanes Osorno y Calbuco que parecen seguirnos como el Tronador.

Por la época del año llegamos a Puerto Varas con la luz de la luna reflejada en el lago. Esta ciudad  se caracteriza por su influencia alemana, que podemos ver en su arquitectura y sobretodo, en su gastronomía. Es una localidad con una amplia variedad culinaria que mezcla sabores de mar con platos tradicionalmente alemanes sin dejar de ser influenciados por los sabores patagónicos. Quien disfruta de la gastronomía, sin dudas, disfrutará de Puerto Varas.

Con dos noches de alojamiento tendremos el tiempo suficiente de recorrer la ciudad, disfrutarla y descansar antes de emprender el regreso.

El retorno se hace más corto, y comienza cerca de las 8 am en Puerto Varas; recorreremos los mismos lagos, comenzando por Todos los Santos, siguiendo por Frías y finalmente el Nahuel Huapi, para arribar cerca de las 19 hs a San Carlos de Bariloche, y finalizando esta ruta única que permite unir dos países a través de cuatro trayectos terrestres, tres lagos, y dos parques nacionales andinos.

Si bien hoy no es la primera opción para cruzar a Chile, depende de nosotros que sea un icono más en la Patagonia, y que tiene la ventaja de ser una aventura en sí misma, de principio a fin.

Espero, a través de esta reseña, maravillarlos con esta forma de cruzar los Andes,  y aunque hoy, tengamos que viajar desde casa, espero que no dejen de acompañarnos en cada propuesta que les presentamos desde TTS Viajes.

¡Los veo en el próximo destino!

Camila Guiñazu - TTS Viajes 
Asesor de Viajes
cguinazu@ttsviajes.com
Instagram @ver_el_mundo_

 

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