Qué lindo viaje que hicimos, en 5 días, 4 noches. Por supuesto que se puede hacer mas corto, pero lo mínimo es 2 noches/3 días, para poder hacer todas las actividades. Mejores meses para ir son Septiembre a Noviembre, para ver Ballenas y los Pingüinos. 

 

Los dos lugares adonde pueden volar son:

  • Aeropuerto de Puerto Madryn, donde solo vuela la línea aérea Andes, con frecuencias desde Buenos Aires no en forma diaria. El aeropuerto los deja a 10 kilómetros de distancia
  • Aeropuerto de Trelew: tiene muchas mas frecuencias, y diarias, y está a 60 kilómetros de distancia.

Nosotros volamos a Trelew, donde decidimos alquilar un auto para toda la estadía. Dato curioso si alquilan un auto: ojo con los vientos patagónicos cuando abran las puertas!!

Una vez con el auto, nos trasladamos hacia la ciudad de Puerto Madryn por la ruta 4, pasando por un GRAN parque eólico. Se trata del parque más grande del país y uno de los más grandes de Sudamérica, fue la primera vez que vi uno de su tipo, y la verdad que nuestra Patagonia con su meseta y los vientos, es muy propicio.

Tardamos una hora aproximadamente hasta llegar a la ciudad de Puerto Madryn, sobre el Golfo Nuevo.

Madryn desde el aire

Nos alojamos en el Hotel Dazzler Puerto Madryn, por dos noches. Hotel muy céntrico, cerca de muchos lugares para comer, y tiene habitaciones vista al mar y vista ciudad. El alojamiento es con desayuno, y es un edificio alto lo cual tiene unas vistas muy lindas desde los pisos de más arriba.

No dábamos mas de ganas de hacer algo, ya el hecho de estar en Península Valdés, o cerca de, era un lujo!

Agarramos el auto y nos fuimos, bordeando el Golfo Nuevo, hacia el norte, hasta la playa El Doradillo. Estacionamos, y ya caminando hacia la playa, ahí estaban: a menos de 15 metros, como descansando y moviéndose en forma ondulada, muy tranquilas, las ballenas…WWOOWW! Nos quedamos unas dos horas, ya por la tarde, sólo observando esas “bestias”, como se movían y lo cerca que las teníamos.

Al día siguiente nos fuimos ya hacia la Península Valdés propiamente dicha, pero tomando la ruta por la playa El Doradillo, que habíamos visitado el día anterior, con la posibilidad de que cuando el paisaje se fuera a convertir en acantilados, pudiéramos ver a las ballenas desde arriba, un espectáculo! La ruta misma nos hizo pasar por el Centro de interpretación Istmo Ameghino. Super interesante y digno de visitar, muy bien puesto y con muy buena información para el visitante de la flora y fauna de la región. 

Continuamos viaje por el camino de ripio, por donde muy rápido no se puede ir, como mucho 60 kilómetros por hora, y aprovechamos las imágenes que la magnífica Patagonia nos estaba regalando. 

Toda clase de animales, que de vez en cuando parábamos a sacar fotos, siempre con mucho respeto. El camino nos condujo finalmente al desvío para ir a Puerto Pirámides, pero seguimos de largo ya que teníamos programada la visita al Faro de Punta Delgada. Hoy en día hay un hotel que supo ser la antigua escuela de fareros, cuenta con 27 habitaciones y separado el restaurant donde se puede comer, ya sea estén alojados allí o hayan ido de visita por el día. Tiene habitaciones sencillas, sin lujo, pero muy cómodas. Nos quedamos dos noches en este lugar y a la noche salimos a ver las estrellas, un cielo jamás visto, tan puro!

El hotel ofrece incluido en la tarifa, una visita guiada Experiencia lobos marinos, y tuvimos la suerte que nos tocó a los dos solos, por lo que pasamos las dos horas y media conversando con el guía, observando el comportamiento de los lobos, de la manada, las diferentes funciones de cada uno y la defensa de su territorio. Algo la verdad indescriptible en palabras, es una experiencia que hay que vivirla.

Seguimos hacia el Norte, en busca de una amiga guardaparque que conocíamos de un curso de fotografía que habíamos hecho, y fuimos hacia Caleta Valdés. Ella nos mostró los alrededores, todo marcado con caminos y puntos donde se explica la fauna y flora que se puede apreciar; y en eso tuvimos la GRAN suerte de ver unas Orcas que se dirigían a Punta Norte: es muy difícil verlas, pero nosotros pudimos visualizar 4 Orcas nadando plácidamente, un lujo! Finalmente llegamos al punto más septentrional de la Península, donde el mar estaba un tanto revuelto, y el viento nos volaba, pero amen del tiempo, pudimos observar algo de la fauna y flora de ese lugar. De alli ya nos dirigimos hacia Pirámides, donde dormimos por una noche.

El GRAN DIA: embarque para ver las ballenas! Que espectáculo! A veces hay que esperar para embarcar y salir, ya que hay un máximo de capacidad de gente permitido para que estén “flotando” a la vez. Las Lanchas se montan sobre un carrito para transportarlas, ya que después de subir unas escaleras y embarcase, hay un tractor que tira del “acoplado” y lo sumerge en el agua hasta una altura donde luego puede encender los motores y salir navegando. La salida es de aproximadamente una hora y media. La lancha no va persiguiendo ballenas….las lanchas se acercan al área donde se encuentran, y esperan que les llame la atención para que se aproximen y jueguen alrededor de la lancha, dando unos saltos muy grandes, y unas zambullidas espectaculares, es toda una experiencia verlas! Por lo general se ve a la madre y a su cría, ya que las ballenas vienen a tenerlas a estas aguas del Golfo Nuevo, profundas y tranquilas. Mucho tiene que ver el tema de los vientos en esta parte del recorrido y de que puedan salir o no las embarcaciones, dependiendo que prefectura permita o no la salida. Por eso se aconseja quedarse dos noches, para tener dos días completos de posibilidades para que se pueda salir.

Volvimos a Puerto Madryn, donde volvimos a hacer base, para visitar dos lugares en un día: La Pingüinera de Punta Tombo y Gaiman. En Punta Tombo nos encontramos con una colonia de Pingüinos de la variedad del llamado magallánico, donde está todo muy bien señalizado, y luego de un recorrido largo, se llega a las plataformas de madera para ver los pingüinos. Se pueden ver miles de ellos, y a las hembras en sus nidos cuidando de sus huevos.

De allí, nada mejor que ir a Gaiman, para terminar un día de lluvia, y ventoso, con un gran “te gales”; hay muchos lugares, pero fuimos al que alguna vez había ido la Princesa Diana, en su visita a la Argentina, Ty Te Caerdydd, nombre difícil de pronunciar y recordar, pero no se preocupen, solo basta hacer referencia a la visita, y todo el pueblo sabe donde queda. Realmente te sirven un te, sabroso, y lo acompañan con tortas de diferentes gustos, así como scons acompañados de variados dulces, una delicia; ese día no cenamos!

Al día siguiente visitamos el Ecocentro, que esta dedicado al estudio de la vida marina de la región, que bien vale la pena visitarlo. De ahí nos fuimos al aeropuerto ya para emprender el viaje de regreso.

Una linda escapada a uno de los maravillosos lugares que tiene mi país, ARGENTINA!

Alan Mclean
amclean@ttsviajes.com
+54 11 2150-6401

IG alan.m.lean

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