Un viaje por la Toscana merece un recorrido bien despacio, disfrutando su gastronomía con esas vistas onduladas tan particulares y esos inolvidables atardeceres.

Casi todos los pueblos son pequeñas ciudades amuralladas. Algunos parecidos entre si y otros muy diferentes y lo mas recomendable es terminar unos días en la playa En Castiglione de la Pescaia, un pueblito muy especial donde suelen veranear los italianos.

El auto será el mejor aliado durante el recorrido, lo pueden alquilar en Roma o en Florencia luego de pasar unos días allí.

Merece la pena parar a almorzar en Pienza, se deja el auto afuera de la muralla, como en casi todos los lugares de la zona, y mi recomendación es no dejar equipaje a la vista, ya que el auto suele quedar en la calle. Una caminata por Pienza merece probar cada queso que ofrecerán al paso y tendrán las mejores vistas desde sus alturas.

Montalcino es una ciudad un poco más grande donde vale la pena probar sus vinos, es ideal para hacer base y recorrer en sus alrededores cada día un pueblito diferente.

 

El pueblo más original de todos y muy poco conocido es Bagno Vignoni, secreto, ínfimo y bellísimo porque era un antiguo baño termal donde diferentes artistas realizan instalaciones. Aquí se pueden comprar los jabones artesanales más ricos.

Pero la estrella del lugar es sin dudas Siena, el corazón de Toscana. Entrar por esas murallas medievales y desembocar en la imponente Piazza del Campo es algo único, visitar el Duomo y perderse por esas callecitas con escaleras que suben y bajan es realmente inolvidable.

Todavía se puede presenciar allí  El famoso Palio de Siena que se conmemora  dos veces al año durante julio y agosto en general. Es una fiesta muy local pero que recibe muchísima gente que quiere revivir los viejos tiempos. Tip: es muy importante tener reserva de hotel y reserva de balcón en la plaza. Estos se alquilan para esta ocasión y según el hotel tiene diferentes servicios de catering, similar al palco de un teatro.

En Siena será Imperdible una pizza con cerveza mirando a la plaza. Pero si el presupuesto es más acotado al lado de cualquier restó venden unos riquísimos panini para disfrutar en la misma plaza y sentados en su centro. A Siena se puede ir por el día, pero recomendaría al menos una noche allí para recorrerla bien en todo su esplendor. El Hotel Continental de Leading Hotels es extraordinario ya que todas sus habitaciones son diferentes entre sí y la ubicación, inmejorable.

Otro Hotel que recomiendo en La Tosacana para presupuesto medio muy lindo, con un restaurante con una vista muy especial es Laticastelli. Se trata de un antiguo pueblo convertido en habitaciones rústicas pero con todo lo necesario para una buena estadía y hacer base para recorrer  la Toscana.

Para alguien más exigente recomiendo Castel Monastero, también a media hora de Siena. Tiene un spa completísimo y una gastronomía de lujo! Salir a caminar por sus alrededores o en bicicleta es sentirte dentro de una película.

Depende la época que se viaje puede haber diferentes eventos. El Palio de Siena (Julio y Agosto), o la Millemiglia, en Mayo, para ver pasar los autos antiguos, o ver un concierto de Andrea Bocelli bajo las estrellas. Hay muchísimos programas imperdibles, por eso es muy importante consultarme la agenda del lugar ya que puede cambiar el viaje radicalmente.

Como estos pueblitos, hay muchísimos para parar y visitar como por ejemplo también San Geminiano, tan especial por estar en lo alto y ofrecer los mejores helados del mundo!

Y recomiendo terminar el viaje con unos días en la playa, como les dije antes. El Hotel Baglioni Cala de Porto de la cadena Leading Hotels, es un pequeño pero delicioso hotel con Marina, donde se disfrutan los mejores atardeceres. No tengo palabras para describir la paz que se siente allí, el buen gusto de sus cálidas habitaciones y su gastronomía.

Un buen dato: Cerca de allí me encontré con el pueblito Castiglioni de la Pescaia junto al mar, donde pueden hacer el tour en bicicletas eléctricas (muy fáciles de manejar) con Emiliano de Easy Bike que los llevara hacia la bodega Le Mortelle donde sirven una degustación riquísima de sus diferentes vinos y olivas. Es una hora de ida y una hora de vuelta, de ensueño.

 

Carolina Gomez Maciel
cgomezmaciel@ttsviajes.com
IG @carogmaciel

Comparte esta nota

Comentarios

Dejanos tu comentario o consulta